Adaptaciones como consecuencia del entrenamiento de resistencia.

¿Te has preguntado alguna vez que cambios internos (cardiovasculares) se producen en nuestro cuerpo cuando practicamos deportes de resistencia? Aquí te los muestro.

Adaptaciones como consecuencia del entrenamiento.

En el corazón como bomba de alimentación:

  • Se aumenta el espacio interno del corazón, de 650 a 900-1000 ml.
  • Se aumenta el grosor del músculo cardíaco, aumentando el peso del corazón de 250 a 350-500 gramos.
  • Se economiza el trabajo del corazón (reducción de la frecuencia cardíaca y aumento del volumen sistólico).
  • Se aumenta la capacidad de alimentación (el volumen minuto cardíaco pasa de 20 a 30-40 l/min).

En la sangre como medio de transporte:

  • Aumento de 5 a 6 litros de la cantidad de sangre.
  • Aumento del número absoluto de glóbulos rojos para el transporte de oxígeno.
  • Optimización de la capacidad de transporte de oxígeno y de otras funciones como la mejora de la regulación térmica o de la capacidad de tampón, requisito para reducir la fatigabilidad a nivel general y local).

En los vasos sanguíneos como vías de transporte y lugar de intercambio.

  • Aumento del número de capilares.
  • Crecimiento de su número de intercambio.
  • Optimización del intercambio de sustancias.
  • Se optimiza la distribución de la sangre, (se produce un estrechamiento vascular en la musculatura que no trabaja).
  • Mejor riego sanguíneo en los músculos que trabajan, mejor abastecimiento de oxígeno y nutrientes y mejor eliminación de sustancias residuales.

El Vo2 Max refleja la eficacia funcional de este sistema en su conjunto, pudiendo mejorar con el entrenamiento en torno al 15-30%.

Por tanto, el entrenamiento de resistencia mejora notablemente el funcionamiento cardiovascular de nuestro organismo.

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